Urgencias veterinarias: cuándo correr y qué tener a mano
No todas las clínicas del mapa tienen guardia 24 horas. Llama antes de salir de casa: en una urgencia real, presentarte en una clínica cerrada cuesta un tiempo que a veces no hay.
Señales que no admiten espera
- Dificultad para respirar, encías pálidas, azuladas o blancas.
- Abdomen hinchado y duro con arcadas improductivas — puede ser una torsión gástrica, y en razas grandes de pecho profundo se mide en horas.
- Convulsión de más de dos minutos, o varias seguidas.
- Ingestión de tóxico: chocolate, xilitol (edulcorante de chicles y productos «sin azúcar»), uvas y pasas, anticongelante, veneno para roedores, ibuprofeno o paracetamol.
- Golpe de calor: jadeo extremo, tambaleo, vómito, temperatura por encima de 40 ºC.
- Hemorragia que no para tras cinco minutos de presión.
- No consigue orinar o lo intenta sin éxito.
- Atropello o caída fuerte, aunque se levante y parezca estar bien: las hemorragias internas tardan en dar la cara.
Lo que conviene tener apuntado antes de necesitarlo
- Teléfono de tu clínica habitual y de una con guardia nocturna.
- Número de microchip y peso aproximado del perro.
- Medicación que toma y alergias conocidas.
- Si ha ingerido algo, el envase del producto — llevarlo ahorra media hora de suposiciones.
Lo que es mejor no hacer
No provoques el vómito por tu cuenta: con cáusticos o derivados del petróleo, el vómito hace más daño al subir que al bajar. Y no le des analgésicos humanos: el ibuprofeno y el paracetamol son tóxicos para el perro, incluso en dosis que a nosotros nos parecen pequeñas.